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Durante el sueño, las vías respiratorias superiores de quienes sufren de apnea se colapsan repetidamente, provocando episodios de obstrucción que pueden durar desde unos pocos segundos hasta más de un minuto.
Estas interrupciones impiden que el oxígeno llegue adecuadamente al cerebro y otros órganos, generando microdespertares que fragmentan el sueño sin que la persona se dé cuenta.
La consecuencia inmediata es una sensación de fatiga persistente, dificultad para concentrarse y un estado de alerta reducido durante el día. Sin embargo, los efectos a largo plazo son aún más alarmantes:
la apnea obstructiva del sueño está vinculada a un mayor riesgo de hipertensión arterial, de enfermedades cardiovasculares, diabetes y accidentes cerebrovasculares.
¿Cómo afecta la apnea obstructiva del sueño la calidad de vida?
La calidad de vida de las personas con apnea se ve afectada en múltiples dimensiones.
En el ámbito laboral, la somnolencia crónica y la dificultad para mantener la concentración pueden disminuir la productividad y aumentar el riesgo de accidentes, tanto en el hogar como en el trabajo. En el terreno social y familiar, el cansancio extremo y el mal humor derivado de noches interrumpidas afectan las relaciones interpersonales y la salud mental.
Además, la apnea no solo perjudica al individuo, sino que también impacta en quienes conviven con él. Los familiares y parejas suelen sufrir por el ruido constante de los ronquidos y las interrupciones del sueño, lo que puede deteriorar la calidad del descanso en el entorno familiar y contribuir a conflictos y malestar general.
En niños afecta el aprendizaje y la conducta, generando patrones de conductas anormales con hiperactividad y déficit de atención.
Diagnóstico y Tratamiento
Lo bueno de este trastorno asociado con el sueño es que hoy en día es posible su diagnóstico y tratamiento.
El diagnóstico se realiza a través de diversos parámetros que evalúan los diferentes componentes de la vía aérea del paciente, historial clínico, examen físico, estudios de imágenes, video endoscopias, así como estudios del sueño. Una vez confirmada la enfermedad, existen varias opciones terapéuticas:
Modificaciones en el Estilo de Vida:
- La pérdida de peso, evitar el consumo de alcohol, dejar de fumar, medidas al dormir, pueden mejorar significativamente los síntomas.
- Terapia con CPAP (Presión Positiva Continua en las Vías Respiratorias) o BIPAP. Este dispositivo mantiene abiertas las vías respiratorias durante el sueño, reduciendo los episodios de apnea.
- Dispositivos Orales y Cirugía: En ciertos casos, se emplean dispositivos que ayudan a mantener la mandíbula en una posición que evita el colapso de las vías respiratorias, o se considera la intervención quirúrgica en situaciones extremas, para corregir anomalías físicas que obstruyen las vías respiratorias.






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